Stephen W. Hawking - Apuntes de Electromedicina Xavier Pardell

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Stephen W. Hawking





Afán de superación

Stephen William Hawking nació en 1942 en Oxford, en medio de un mundo enzarzado en su Segunda Guerra Mundial. Sus padres, Isobel y Frank, eran una pareja humilde pero con sólida formación universitaria. Estudió en una escuela privada, St. Albans School, un entorno perfecto donde cultivar su talento natural. Cierta excentricidad, característica de toda la familia según sus biografías, asomaba entonces en el adolescente Stephen, enormemente intuitivo y racional.

Desde los catorce años tuvo claro su deseo de estudiar 'matemáticas, más matemáticas y física'. Obtuvo su licenciatura en Oxford y, tras doctorarse en Cambridge a los 23 años con una tesis sobre la teoría de la relatividad, permaneció en este centro convirtiéndose, en 1974, en miembro de la Royal Society.

Hawking empezó a sufrir una enfermedad del aparato neuromotor en su época de estudiante, a los 21 años. Se trataba de la esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad incurable del sistema nervioso. Durante los dos primeros años en Cambridge los efectos de la ELA empeoraron con rapidez, acentuándose en sus efectos paralizantes. Primero vio mermada su capacidad de movimiento y, más tarde, de habla. Pero nada logró frenar, ni lo ha hecho desde entonces, sus ganas de vivir, su lucidez y su mente preparada para la ciencia. Su obstinación y determinación le hicieron seguir adelante. Tampoco renunció al amor, sentimiento que tuvo la fortuna de compartir con Jane Wilde, la que sería su esposa desde 1965. Dos años después nacía el primero de sus tres hijos, Robert. Fue una época intensa de logros y superación: frente a las pocas esperanzas de vida que le habían dado los médicos, se encontraba en una etapa en la que su vida personal era tan enriquecedora y fructífera como su carrera científica: 'con cada nuevo artículo que publicaba se rompía una nueva barrera en la comprensión del universo'.

Su gradual declive físico ha continuado hasta hoy, sin suponer ninguno freno a la vida y la ciencia de Hawking, profundamente imbricadas. Sus trabajos matemáticos son llevados a cabo mentalmente, y comunicados a sus colegas científicos sólo cuando ya presentan su forma desarrollada y calculada. Su vida y su obra suponen un extraordinario triunfo sobre una grave enfermedad física. Desde hace varios años, perdida por completo su capacidad de hablar, cuenta con un Ecualizador, que le permite seleccionar palabras en un pequeño ordenador con pequeños movimientos de los dedos, pasando a un sintetizador de voz que pronuncia la frase por él. Esto transformó completamente su vida, mejorando su capacidad de comunicarse con los que le rodeaban.

En 1989 le fue concedido en España el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Un año después, Jane y Stephen se separaban. Pese a las dificultades que supuso esta ruptura, Hawing logró mantener su entereza, y también su intimidad. Decía en cierta ocasión para la televisión una frase que encierra su filosofía de vida: "Uno tiene que crecer lo suficiente para darse cuenta de que la vida no es justa. Lo único que te queda es hacer todo lo que puedas en la situación en que te hallas" Un luchador nato, que a su 'incapacidad física' ha sobrepuesto una capacidad mental mucho más desarrollada.


Una mente para la física

Albert Einstein había desarrollado la teoría de la relatividad especial (1905) y la teoría de la relatividad general (1916). Pero la teoría de la relatividad, que explicaba el comportamiento del cosmos en general y sugería la expansión del universo a partir de un estado superdenso (el Big Bang), no tenía en cuenta la naturaleza mecánico cuántica de la física. Esto fue un punto de partida para el joven Hawking, que comenzó su carrera científica investigando sobre la relatividad general, tratando de aunar esta teoría con la física cuántica, y permitiendo así que fuese adecuada para la descripción de singularidades gravitacionales tales como los 'agujeros negros' o el big-bang.

En 1973 Hawking mostraba que una singularidad espacio-temporal debió estar presente en el comienzo del universo y del espacio-tiempo mismo: el Big-Bang. Desde aquel primigenio momento en la historia del universo, éste ha venido expandiéndose progresivamente. Hawking ha mejorado sensiblemente nuestro conocimiento sobre los agujeros negros, que captaron su interés desde 1970. Trabajó para ello con el destacado matemático Roger Penrose. Los agujeros negros son singularidades espacio-temporales causadas por la masa suficiente para provocar una curvatura en el espacio-tiempo capaz de impedir que las ondas de luz, fotones, escapen de ella. La interpretación clásica de estos exóticos elementos era insuficiente, y Hawking y Penrose desarrollaron una teoría en la que aplicaron la termodinámica a los exóticos agujeros negros. Además su poderoso razonamiento matemático le llevó a la conclusión de que los agujeros negros emitían radiaciones, e incluso podían llegar a estallar. Esta nueva radiación, que irrumpió con sorpresa en el mundo de la física teórica, sería conocida desde entonces como radiación de Hawking. El científico inglés empezaba entonces a ser mundialmente conocido, y ha permanecido desde entonces en la vanguardia de la investigación de los agujeros negros.

Más recientemente Hawking ha intentado producir una teoría de la gravedad consistente y dentro del marco de la mecánica cuántica que, de conseguirlo, la pondría en relación con los tres restantes tipos de fuerza (nuclear débil, nuclear fuerte e interacción electromagnética).


Comprender el universo

A lo largo de su carrera ha contribuido a crear la cosmología cuántica, que presupone que la incertidumbre cuántica hace que incluso el espacio y el tiempo se muevan rapidísimamente entre estados diferentes. Estas fluctuaciones podían dar lugar a agujeros que unieran una región del espacio-tiempo con otra muy alejada.

Calificado por muchos como el que es 'quizá el mayor físico de nuestro tiempo', 'el heredero de Einstein' y 'la más espléndida mente viva', Hawking ha hecho avanzar enormemente nuestra concepción del universo en que vivimos. Desde sus orígenes hasta los agujeros negros, pasando por una comprensión más clara y precisa de la cosmología y la astrofísica, del tiempo y el espacio.


La vida y la obra de Hawking se caracterizan por una amplitud y riqueza muy peculiares, que no pueden recogerse en unas cuantas líneas. Entre las obras que permiten un mayor acercamiento a sus teorías y a su persona, cabe destacar las que siguen como las más relevantes.

"Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros". Stephen Hawking (un auténtico Best-Seller)
"La gran estructura del espacio-tiempo". Stephen Hawking
"Cuestiones cuánticas y cosmológicas". Stephen Hawking y Roger Penrose
"Stephen Hawking. Una vida para la ciencia". Michael White y John Gribbin
"El universo de Stephen Hawking". John Boslough


 
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