Infecciones Nosocomiales - Apuntes de Electromedicina Xavier Pardell

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Infecciones Nosocomiales

Conocimiento
1. Las consecuencias de las infecciones nosocomiales
Pueden resumirse en los 3 elementos siguientes:

1. Impacto humano.
Daño físico y psicológico del paciente durante su complicación.
Secuelas irreversibles orgánicas y funcionales.
Pérdida de órganos vitales.
Pérdida de la vida.
Daño psicológico en la familia y amistades.

2. Impacto social.
Afectación personal y de la familia del paciente infectado (económica, psicológica y social).
Gastos de la sociedad que corresponderían a otra actividad útil.
Procesos legales de acusaciones y otros litigios.
Pérdida de prestigio del personal de salud y de las instituciones involucradas.

3. Impacto económico.
Aumento del costo hospitalario.
Pérdida de trabajo, disminución de la producción y de la productividad.
Pérdida de salario e ingresos familiares del afectado (días no trabajados, peritaje, jubilación).
Utilización del recurso material y humano calificado en detrimento de otras actividades de la salud.
Costos hospitalarios que corresponderían a otra actividad socialmente útil.
Hay que tener en cuenta que el término de infección nosocomial ha de comprender infecciones que ocurren en pacientes tratados en cualquier establecimiento de atención de salud. Las infecciones contraídas por el personal o por visitantes al hospital o a otro establecimiento de esa índole también pueden considerarse infecciones nosocomiales.


1.1 Factores contribuyentes en las infecciones nosocomiales:
  • Compromiso inmunitario
  • Exámenes y tratamientos invasivos
  • La atención de los pacientes y el medio del hospital pueden facilitar la transmisión de microorganismos entre ellos.
  • El uso intenso de antibióticos promueve la resistencia a los mismos.


Infección urinaria:
Es la infección nosocomial más frecuente; 80% de las infecciones son ocasionadas por el uso de una sonda vesical permanente.
Las infecciones urinarias causan menos mortalidad que otras infecciones nosocomiales pero, a veces, pueden ocasionar bacteriemia y la muerte.
Estas infecciones suelen definirse según criterios microbiológicos: cultivo cuantitativo de orina con resultados positivos (= 105 microorganismos/ml, con aislamiento de 2 especies microbianas, como máximo).
Las bacterias causantes provienen de la flora intestinal, ya sea normal como Escherichia coli, o contraída en el hospital: Klebsiella polifarmacorresistente.


1.2 Infecciones del lugar donde se ha practicado una intervención quirúrgica
Las infecciones del sitio de una intervención quirúrgica: la incidencia varía de 0,5 a 15% según el tipo de operación y el estado del paciente. Representan un problema grave que limita los beneficios potenciales de las intervenciones quirúrgicas.

Tienen una gran repercusión en los costos de hospitalización y en la duración de la estadía postoperatoria (entre 3 y 20 días más).

La definición es principalmente clínica: secreción purulenta alrededor de la herida o del sitio de inserción del tubo de drenaje o celulitis difusa de la herida.

Las infecciones de la herida quirúrgica (por encima o por debajo de la aponeurosis) y las infecciones profundas de los órganos o de las cavidades orgánicas se identifican por separado.
La infección suele contraerse durante la propia operación, ya sea en forma

Exógena (es decir, del aire, el equipo médico, los cirujanos y otro personal médico),
Endógena (de la flora de la piel o del sitio de la operación) o, en raras ocasiones, de la sangre empleada en la intervención quirúrgica.
Los microorganismos infecciosos dependen del tipo y el sitio de la intervención quirúrgica, y los antimicrobianos que recibe el paciente.

1.3 Factores de riesgo
El principal factor de riesgo es el grado de contaminación durante el procedimiento (limpio, limpio-contaminado, contaminado, sucio) que, en gran medida, depende de la duración de la operación y del estado general del paciente.

Otros factores comprenden:
  • la calidad de la técnica quirúrgica,
  • la presencia de cuerpos extraños, incluso tubos de drenaje,
  • la virulencia de los microorganismos,
  • la infección concomitante en otros sitios,
  • la práctica de afeitar al paciente antes de la operación y la experiencia del equipo quirúrgico.


La neumonía nosocomial: ocurre con más frecuencia en pacientes conectados a respiradores en unidades de cuidados intensivos (UCI), donde la tasa de incidencia de neumonía es de 3% por día.
Hay una alta tasa de letalidad por neumonía relacionada con el uso de respirador dada la elevada comorbilidad de los pacientes.
Los microorganismos que colonizan el estómago, las vías respiratorias superiores y los bronquios causando neumonía pueden ser:

Endógenos: aparato digestivo o nariz y garganta
Exógenos: provenientes del equipo respiratorio contaminado.
La definición de neumonía puede basarse en criterios clínicos y radiológicos inespecíficos:
Opacidades radiológicas recientes y progresivas del parénquima pulmonar,
Esputo purulento y fiebre de iniciación reciente.
El diagnóstico es más específico cuando se obtienen muestras microbiológicas por broncoscopía.

Los factores de riesgo son:
  • el tipo y la duración de la respiración mecánica,
  • la calidad de la atención respiratoria,
  • la gravedad del estado del paciente (insuficiencia orgánica) y
  • el uso previo de antibióticos.
Los pacientes con convulsiones o disminución del conocimiento están expuestos al riesgo de infección nosocomial, aún sin intubación.
La bronquiolitis vírica, causada por el virus sincitial respiratorio (VSR), es común en los pabellones pediátricos y puede ocurrir influenza y neumonía bacteriana secundaria en instituciones geriátricas.

En pacientes con un alto grado de inmunodeficiencia, puede aparecer neumonía por Legionella spp. Y por Aspergillus.
En los países con una elevada prevalencia de tuberculosis, particularmente causada por cepas polifarmacorresistentes, la transmisión en los establecimientos de atención de salud puede ser un problema importante.

1.5 Bacteriemia nosocomial:
Estas infecciones representan aproximadamente el 5%de las infecciones nosocomiales, pero la tasa de letalidad es alta y asciende a más de 50% en el caso de algunos microorganismos como Staphylococcus negativo a la coagulasa y Cándida spp. polifarmacorresistentes.

La infección puede ocurrir:
En el sitio de entrada a la piel del dispositivo extravascular o en la vía subcutánea del catéter (infección del túnel).
Los microorganismos colonizadores del catéter dentro del vaso pueden producir bacteriemia sin infección externa visible. La flora cutánea permanente o transitoria es el foco de infección.

Factores de riesgo:
  • la duración de la cateterización,
  • el grado de asepsia en el momento de la inserción y
  • el cuidado continúo del catéter.

1.6 Otras infecciones nosocomiales
A continuación se enumeran las cuatro infecciones más frecuentes e importantes, pero hay muchos otros sitios de infección potenciales.

Por ejemplo:
• Las infecciones de la piel y los tejidos blandos: las lesiones abiertas (úlceras comunes o por decúbito, quemaduras) fomentan la colonización bacteriana y puede ocasionar infección sistémica.
• La gastroenteritis es la infección nosocomial más común en los niños, cuyo principal agente patógeno es un rotavirus:
El Clostridium difficile es la principal causa de gastroenteritis nosocomial en adultos en los países desarrollados.
• La sinusitis y las infecciones de los ojos y de la conjuntiva.
• La endometritis y otras infecciones de los órganos genitales después del parto.

2. Precauciones estándar
Las medidas que constituyen las precauciones estándar son:

2.1 La vacunación frente a la Hepatitis B del personal sanitario.
Todo el personal que desarrolla su labor en el medio sanitario, que tenga contacto directo o indirecto con sangre u otros fluidos de los pacientes, debe vacunarse frente a la Hepatitis B.

2.2 Normas de higiene personal.
La más importante de las medidas para el control de las infecciones en el medio sanitario es la higiene de manos, antes, durante y después trabajo, aunque se hayan utilizado guantes, cuando las manos se hayan manchado con materiales potencialmente contaminados, y si se han manchado con sangre o líquidos orgánicos.


2.3 El uso de elementos de protección de barrera
Los principales elementos de protección de barrera para prevenir la exposición a sangre, fluidos corporales que contengan sangre y otros fluidos (líquido cefalorraquídeo, pleural, sinovial, amniótico, peritoneal y pericárdico, semen, secreciones vaginales y leche materna) son: guantes, mascarillas, protectores oculares y batas.

El tipo de barrera protectora a utilizar debe ser adecuado al procedimiento que se va a realizar.

GUANTES
Los guantes son obligatorios siempre que el trabajador presente cortes, heridas o lesiones cutáneas.
Se deben utilizar guantes en las siguientes circunstancias:
Al manejar objetos, materiales o superficies contaminados con sangre o con los fluidos corporales anteriormente mencionados.

MASCARILLAS
Las mascarillas, de no existir otra razón médica (tuberculosis, etc.) se utilizarán únicamente cuando se prevea la producción de salpicaduras de sangre o fluidos corporales a las mucosas oral o nasal. Es esencial usarlas y  desecharlas adecuadamente para evitar que sean ineficaces y que su uso incorrecto agrave el riesgo de contagio.

PROTECTORES OCULARES
La protección ocular se debe utilizar cuando se prevea la producción de salpicaduras de sangre o líquidos corporales a la mucosa ocular.

2.4 MANEJO DE OBJETOS PUNZANTES O CORTANTES
Todos los trabajadores deberán manejar con extraordinario cuidado las agujas y los instrumentos cortantes usados.
Siempre que sea posible, los trabajadores que utilicen instrumentos cortantes o punzantes deben deshacerse personalmente de los mismos.
Nunca se dejarán estos objetos cortantes abandonados sobre una superficie, ya que existe riesgo de que otros trabajadores sufran accidentes.
Se tendrá especial cuidado en que no haya objetos cortantes en la ropa que vaya a la lavandería, ya que pueden producir accidentes a los trabajadores que la manipulen.

2.5 ESTERILIZACIÓN Y DESINFECCIÓN DE INSTRUMENTOS Y SUPERFICIES
La esterilización y desinfección correcta de instrumentos y superficies, antes de la esterilización o desinfección es necesaria una limpieza previa.
Los desinfectantes más potentes pueden no ejercer su acción si la sangre u otras sustancias les impiden alcanzar la superficie sobre la que deben actuar.
Por ello, todos los objetos que vayan a ser desinfectados o esterilizados deben ser sometidos a una limpieza previa que elimine la sangre u otras sustancias de su superficie.
Tras su limpieza, los objetos deben ser aclarados antes de ser desinfectados o esterilizados.


3. Limpieza, desinfección y esterilización

3.1 Definiciones
ASEPSIA: Serie de procedimientos o actuaciones dirigidas a impedir la llegada de los microorganismos patógenos a un medio aséptico (libre de microorganismos patógenos), es decir, se trata de impedir la contaminación.

ANTISEPSIA: Conjunto de acciones emprendidas con el fin de eliminar los microorganismos patógenos presentes en un medio, o inhibir su proliferación.

ANTISÉPTICO: Sustancia química de aplicación tópica sobre los tejidos vivos (piel intacta, mucosas, heridas, etc.), que destruye o inhibe los microorganismos sin afectar sensiblemente a los tejidos sobre los que se aplica. Se dice de los agentes que impiden la proliferación de microorganismos en los tejidos corporales. Por lo tanto, son capaces de prevenir las infecciones y enfermedades provocadas por los microorganismos. En el ámbito clínico, suelen usarse para descontaminar la piel antes de un procedimiento o intervención.

DESINFECTANTE: Sustancia química que destruye los microorganismos y que se aplica sobre material inerte sin alterarlo de forma sensible.

MICROORGANISMO PATÓGENO: Microorganismo capaz de causar la enfermedad.
LIMPIEZA: Procedimiento físico-químico encaminado a arrastrar cualquier material ajeno del objeto que se pretende limpiar.

DESINFECCIÓN: Proceso capaz de eliminar prácticamente todos los microorganismos patógenos conocidos, pero no todas las formas de vida bacteriana (endosporas), sobre objetos inanimados.

3.2 Desinfección de bajo nivel:
Empleo de un procedimiento químico con el que se pretende destruir la mayor parte de las formas vegetativas bacterianas, algún virus y hongos, pero no el Mycobacterium tuberculosis, ni las esporas bacterianas.

3.3 Desinfección de nivel intermedio:
Empleo de un procedimiento químico con el que se consigue inactivar todas las formas bacterianas vegetativas, el complejo Mycobacterium tuberculosis, así como la mayoría de los virus y hongos, pero que no asegura necesariamente la destrucción de esporas bacterianas.


3.4 Desinfección de alto nivel:
Empleo de un procedimiento químico con el que se consigue la reducción o destrucción de todos los microorganismos vegetativos, microbacterias, virus pequeños o no lipídicos, virus lipídicos o de mediano tamaño, esporas micóticas y algunas (aunque no todas) esporas bacterianas hasta un nivel apropiado como para permitir un uso seguro del material en un paciente.
La desinfección de alto nivel se puede llevar a cabo por dos métodos: desinfección manual por inmersión y mediante la utilización de máquinas automáticas desinfectadoras (es el método considerado "gold estándar" aunque no siempre resulte eficiente).

4. ESTERILIZACIÓN:
El concepto clásico define la esterilización como el proceso mediante el cual se destruyen todos los microorganismos viables presentes en un objeto o superficie incluidas las esporas bacterianas.
La esterilización se define como cualquier proceso con la capacidad de inactivar todos los microorganismos en o sobre un objeto; es factible que los procedimientos rutinarios de esterilización requieran modificaciones para lidiar con los priones. El calor es el esterilizante más confiable; la mayor parte del instrumental médico es resistente al calor.
El calor húmedo, usado como vapor bajo presión en una autoclave, mata microbios al desnaturalizar sus proteínas. El calor seco en un horno mata por oxidación, lo que es un proceso mucho más lento. El calor seco se usa para esterilizar materiales sensibles a la humedad (en polvo) o elementos que no pueden ser penetrados por el vapor (aceites y ceras).
Los objetos sensibles al calor requieren esterilización a baja temperatura; algunos agentes normalmente usados en este proceso son el gas de óxido de etileno (OE), gas-plasma de peróxido de hidrógeno o vapor de formaldehído11.

Los objetos estériles deben almacenarse en un lugar limpio, libre de polvo y seco; es primordial mantener la integridad de su envoltorio. Los paquetes con suministros estériles deben revisarse antes de su uso para comprobar que la envoltura se encuentre intacta y que estén secos. De no ser así, los elementos no deben ser usados sino que limpiados, envueltos y re esterilizados.

4.1 Esterilización por vapor
El vapor es el medio de esterilización más confiable. Es no tóxico (cuando se genera a partir de agua libre de químicos volátiles), posee un espectro amplio de actividad microbicida y buena capacidad de penetración, mientras que al mismo tiempo es económico y su eficacia es fácil de monitorear.

La esterilización requiere el contacto directo de un objeto con vapor a una temperatura y presión definidos, por un período de tiempo específico. Las autoclaves son cámaras especialmente diseñadas, en las que el vapor bajo presión produce altas temperaturas. Su funcionamiento se basa sobre el mismo principio que las ollas a presión.

Hay dos tipos principales de esterilizadores a vapor:
  • Las autoclaves de desplazamiento por gravedad, en las que el vapor es introducido por la parte alta de la cámara y se desplaza hacia la parte inferior; a su paso va reemplazando la mezcla de aire y vapor alojada ahí, más fría y densa. La válvula de escape se cierra cuando todo el aire ha sido empujado hacia fuera; lo que permite que la presión aumente y la temperatura suba. Este tipo de autoclave se usa para esterilizar líquidos y objetos en envoltorios que no pueden ser penetrados por el vapor. La esterilización en sí suele durar cerca de 15 minutos a 121°C, a 103,4 kilopascales.

  • Las autoclaves de alto vacío, en que primero se succiona el aire de la cámara de esterilización y luego se introduce vapor para permitir una penetración más rápida y mejor a través de toda la carga. La presión y temperatura aumentan rápidamente, lo que permite tiempos de procesamiento de tres minutos a 134°C, aproximadamente a 206,8 kilopascales.

Monitores
Los indicadores biológicos y químicos están a nuestra disposición y deben ser usados para la revisión rutinaria del funcionamiento de las autoclaves.

4.2 Los indicadores biológicos (IB) contienen las esporas de la bacteria Geobacillus stearothermophilus. Son tiras o frascos que contienen la bacteria, disponibles en el mercado, que se ubican estratégicamente en medio de la carga que se esterilizará. Después de un ciclo, los IB se cultivan a fin de evaluar el crecimiento bacteriano. Para determinar que el proceso de esterilización fue exitoso, todos ellos deben mostrar nulo crecimiento.

4.3 Los indicadores químicos (IQ) se usan para determinar si durante el proceso de esterilización se alcanzó el tiempo y temperatura requeridos.

Un tipo de indicador químico es una cinta de autoclave que puede ser adherida al exterior de un paquete; su color cambia apenas el paquete es sometido a calor. Aun cuando la función de los IQ no sea determinar si un objeto fue esterilizado o no, pueden ayudar a detectar fallas en el funcionamiento de los equipos e identificar errores de procedimiento.

Para el proceso de alto vacío, la penetración del vapor en la carga depende de un adecuado retiro previo del aire. Esto puede ser monitoreado de dos maneras: primero mediante una prueba de fugas: ¿es posible mantener el vacío o el aire se filtra? (principalmente cerca de la puerta); y en segundo término, mediante la capacidad del vapor de penetrar un pequeño paquete de toallas que constituyen el test de ‘Bowie Dick’.

Si estas pruebas son satisfactorias, un enfoque alternativo de monitoreo es el de ‘resultados paramétricos’. Este sistema consiste en asegurar, mediante el uso de instrumentos calibrados -además o en reemplazo de los IBs-, que el ciclo de la autoclave ha cumplido todas las especificaciones respecto a temperatura, presión y tiempo. Dado que este enfoque se basa en datos medibles y equipos calibrados, sus resultados tienden a ser más confiables y mucho más rápidos que el uso de IBs.

Otros esterilizadores
El vapor también se usa en otros dos tipos de esterilizadores. En el proceso de vapor de formaldehído a baja temperatura, el vapor (50-80°C), se usa en combinación con formaldehído vaporizado para esterilizar dispositivos médicos sensibles al calor (incluso aquellos con lúmenes angostos).

Como ya se estableció, los dispositivos deben limpiarse antes de su procesamiento.
Primero se crea un vacío; el vapor se introduce en varios pulsos, seguido de la vaporización de formaldehído. Hacia el final del ciclo, el formaldehído se evacua y expulsa completamente mediante varios pulsos de vapor y alto vacío.
El desempeño del esterilizador puede medirse a través de indicadores biológicos o químicos. Este sistema no puede usarse con líquidos y la potencial toxicidad del formaldehído sigue siendo causa de preocupación.

4.4 En un esterilizador instantáneo o flash, el vapor se usa para procesar objetos quirúrgicos cuando un elemento crítico se ha contaminado accidentalmente durante un procedimiento, o cuando no se cuenta con otros medios de esterilización. No debe usarse nunca para dispositivos implantables o para compensar una falta de instrumental esencial.
La esterilización flash de elementos porosos o no porosos sin empaquetado o con empaquetado simple puede hacerse tanto en una autoclave de desplazamiento por gravedad o en una de pre-vacío. En este caso, no es posible esperar por la lectura de IBs, debido a la rapidez con que se requieren los objetos esterilizados. A menos que se usen contenedores adecuados, hay un alto riesgo de recontaminación del objeto procesado, así como de lesiones térmicas al personal que transporta el objeto a su lugar de uso.

4.5 Microondas
Al ser expuestos a microondas, los elementos que contienen agua producen calor; esto, debido a la fricción generada por la rápida rotación de las moléculas de agua. Hasta ahora, este proceso solo ha sido usado para desinfectar lentes de contacto blandos y catéteres urinarios usados para autocateterización intermitente. Sin embargo, tratar con microondas un volumen pequeño de agua en un vaso o contenedor de plástico, podría tener el efecto de hacer que el agua sea segura de beber. De la misma manera, objetos pequeño de vidrio o plástico pueden sumergirse en agua y ‘desinfectarse’ en un horno microondas.

4.6 Esterilización por calor seco
La esterilización por calor seco se realiza en hornos de aire caliente, los que pueden alcanzar altas temperaturas y deben contar con un ventilador para la distribución pareja del calor. Es necesario precalentar el horno antes de comenzar el ciclo de esterilización. Los hornos de aire caliente son de diseño más simple y más seguros de usar que una autoclave, y son adecuados para la esterilización de objetos de vidrio o metal, sustancias en polvo y materiales anhídridos (aceite y grasa). A 160°C, la esterilización toma dos horas y una, a 180°C. A fin de evitar el riesgo de incendios, los hornos no deben utilizarse para tratar plásticos, goma, papel o tela.

4.7 Óxido de etileno
El óxido de etileno (OE) se usa para esterilizar elementos que son sensibles al calor, presión o humedad. El óxido de etileno es un gas incoloro, inflamable, explosivo y tóxico para los seres humanos. El OE se encuentra disponible en dos mezclas, una con hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y la otra es una combinación de 8,5% de OE y 91,5% de dióxido de carbono; esta última es menos costosa.

Durante el proceso, y a fin de asegurar la esterilización, es necesario mantener la concentración de OE, temperatura, humedad relativa (HR) y tiempo de exposición. La concentración de gas debe ser de 450 a 1200 mg/l; la temperatura, 37 a 63°C; la HR, 40 a 80% y el tiempo de exposición, entre una a seis horas.

La medición de resultados paramétricos no es factible, debido a que no se puede medir rápidamente la concentración de gas y HR; por lo tanto, es necesario incluir un IB en cada carga. El IB recomendado es Bacillus atrophaeus; cada carga específica debe mantenerse en cuarentena hasta que se complete el período de incubación del IB. Las principales desventajas del OE son lo extenso del ciclo de esterilización y su alto costo. Los elementos ya esterilizados deben airearse meticulosamente para eliminar todos los residuos de OE.

4.8 Plasma de peróxido de hidrógeno
Los plasmas gaseosos son generados en una cámara cerrada bajo vacío profundo, mediante el uso de frecuencia radial o energía microondas para excitar las moléculas de peróxido de hidrógeno gaseoso y producir partículas cargadas, muchas de las cuales son radicales libres altamente reactivos. El plasma gaseoso puede usarse para esterilizar elementos sensibles al calor y la humedad, como algunos plásticos, dispositivos eléctricos o electrónicos y alianzas de metal susceptibles a corrosión. Se usan esporas de G. stearothermophilus como IB.
Se trata de un proceso seguro y, como no requiere aireación, los elementos esterilizados quedan disponibles para su uso o almacenamiento inmediato. Sin embargo, no es adecuado para dispositivos con lumen cerrado, sustancias en polvo o líquidos.
Otras desventajas son su alto costo y necesidad de envoltorios especiales, ya que no puede usarse papel o lino.
Además, la presencia de residuos líquidos u orgánicos interfiere con el proceso.

4.9 Fumigación
Recientemente se ha generado mucho interés en torno al uso de fumigantes para lidiar con patógenos asociados a la atención en salud en el ambiente, como S. aureus resistente a meticilina y C. difficile. Ya hay varios dispositivos disponibles, los que varían en costo, el proceso que utilizan y el grado de pruebas de campo al que han sido sometidos.

Uno de los procesos comunes consiste en vaporizar una solución de peróxido de hidrógeno e insuflarla hacia el interior de un recinto sellado, como sería la habitación de un paciente, para descontaminar las superficies.

No se requiere de aireación con posterioridad al tratamiento, porque el peróxido de hidrógeno rápidamente se descompone en oxígeno y agua.
Algunas tiras de esporas se colocan estratégicamente en varios puntos de la habitación, para más tarde ser retiradas a fin de evaluar la efectividad del proceso. Algunas de las desventajas incluyen la incompatibilidad con materiales celulósicos y la corrosión potencial de los dispositivos electrónicos.

El dióxido de cloro generado en terreno puede ser liberado en forma de gas para efectos de descontaminar una habitación.

Los recintos no solo deben sellarse, sino que además oscurecerse, para evitar que la luz de día acelere la descomposición del gas. Igual como sucede con el peróxido de hidrógeno, el dióxido de cloro se descompone naturalmente en subproductos inocuos.
El ozono puede descontaminar superficies en espacios cerrados. Sin embargo, es altamente inestable y potencialmente dañino para una variedad de materiales de uso común en centros de atención en salud.
Sin embargo, ya se encuentra disponible un esterilizador de dispositivos médicos que funciona en base a ozono; genera el gas a partir del oxígeno y, al final del ciclo, lo convierte en oxígeno y agua mediante catálisis.
El equipamiento asegura ser compatible con una gran cantidad de materiales y tener la capacidad de procesar dispositivos de lumen estrecho.

Radiación ultravioleta
Los avances recientes de la tecnología que usan las lámparas ultravioleta, hacen que el potencial microbicida de la radiación UV de onda corta sea viable para una variedad de usos. Las lámparas UV son cada vez más populares para la desinfección del agua y aguas residuales.

También se están comercializando dispositivos que operan con tecnología UV para la desinfección del aire en hospitales y clínicas, diseñados para disminuir la propagación de patógenos aéreos. Últimamente, además han aparecido equipos para la desinfección de superficies ambientales.

La radiación UV no añade ningún químico al agua o aire que está siendo tratado, salvo por la generación de bajos niveles de ozono. Sin embargo, no puede penetrar la suciedad y es necesario que los objetos sean expuestos directamente a la radiación. Las lámparas requieren de una limpieza regular y reemplazo periódico; es factible que aun cuando su capacidad de generar radiación UV haya disminuido, aún sigan emitiendo luz visible.

6. BIBLIOGRAFIA
Rubio T, García de Jalón J, Sanjuan F, Erdozain MA, Sáinz de Murieta JI, Escobar
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